[:es]Aquel continente encantado en el cielo, tierra de perenne misterio…

Estas fueron las palabras del piloto Richard Evelyn Byrd al penetrar uno de los Polos en 1926. Misterios y conspiracionismos aparte, hace poco se cumplió el 90 aniversario de la ruta del Polo Norte, que hoy en día es una de las más importantes y cortas que conectan América del Norte con Asia, pasando por Europa.

Sirva este dato histórico como ejemplo de una de las mayores ventajas del transporte de carga aérea, que es el llegar a lugares remotos, donde no se puede llegar de otra forma. Las redes de transporte aéreo facilitan el envío de ayudas de emergencia y humanitarias a cualquier parte del globo y asegura la rápida entrega de los suministros.

Los últimos resultados de la IATA disimulan un crecimiento moderado del comercio mundial, a pesar de la bajada del 2% en marzo de 2016, ya que los datos de 2015 estuvieron reforzados por el impacto de la huelga portuaria estadounidense. La capacidad de carga, sin embargo, sí ha aumentado con respecto al año anterior, un 6,9% concretamente.

Se espera que para 2050, más de 56.000 nuevos aviones surquen los cielos, por lo que el sector está dando los primeros pasos para embarcarse en la lucha contra el cambio climático, aunque para los expertos se trata de objetivos modestos. Por otra parte, el mes pasado conocíamos el éxito del trayecto entre Hawái y San Francisco (62 horas) llevado a cabo por un avión impulsado por energía solar, demostrando que es posible volar muchos días y muchas noches, que la tecnología funciona.

De los más de 50 millones de toneladas de carga transportada, alrededor de un 70% corresponde a vuelos internacionales asociados directamente al comercio exterior. Pues bien, la mitad de ese 70% tienen origen o destino en el continente asiático. Sin duda, el futuro del transporte aéreo pasa por adaptarse al e-commerce, o por lo menos así lo señalaba el gigante chino del comercio electrónico Alibaba en la conferencia ‘Cargo Facts Asia’ celebrada en Hong Kong el pasado mes de abril.

En cuanto a España, no parece que que exista una estrategia clara de especialización aeroportuaria y además el transporte peninsular de mercancías se realiza por carretera casi al cien por cien. Habrá que ver cómo evoluciona el proyecto del ‘cielo único europeo‘, encima de la mesa desde hace 30 años pero frenado por los intereses nacionales.

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